
Esta mañana amanecí y al poner la radio volví a escuchar el nombre de Rafael González Fernández. Ustedes estoy casi seguro que por su nombre no lo conozcan pero si que por su apodo, “el Rafita”. Este mal nacido violó, atropelló y quemó, con 14 años, a Sandra Palo. El hecho conmocionó a toda España y se nos ha venido a la mente con casos semejantes como el de Marta del Castillo o Mari Luz Cortés.
Vuelve a ser noticia ya que el sábado ha sido detenido, junto con 3 amigos, por intentar robar un coche en Madrid. Iban ataviados con tenazas, sierra y demás necesario para realizar el hecho penable. Y les doy un dato: entre los 4, sumaban 30 antecedentes. Es más, el pasado 23 de diciembre también fue detenido por realizar un robo con intimidación.
Por el hecho de matar a Sandra Palo, pasó 4 años de su vida en un centro de menores. Ahora, con 21 años, sigue delinquiendo sin que el cumplir una pena le haya hecho mella.
¿Qué sensación de “justicia” nos dejan casos como este? Me parece despreciable el trato que la familia de Sandra Pablo, Mari Luz Cortes y Marta del Castillo, están recibiendo por parte de los políticos españoles dejando en un sótano las 1.700.000 firmas que lograron para que la cadena perpetua se instaure en nuestro código penal. Solo Esperanza Aguirre se ha mojado y también lo pide.
Y yo también quiero que, para casos como este, estos asesinos despreciables se queden de por vida entre rejas. ¿Qué futuro le espera al Rafita? ¿Alguien cree que si sigue en la calle va a dejar de delinquir? Este impresentable, en cualquier momento, puede volver a cometer un acto impune y, será entonces, cuando pongamos la tirita encima de la herida.
El ejecutivo socialista siempre ha dicho que no va a “legislar en caliente”, pero creo que esto nunca podrá dejar de ser un tema candente. Las familias sufren, han perdido al ser más querido como es una hija y sus asesinos, como el caso del Rafita, ya está en la calle. Les apoyo y, ojala, veamos como realidad, en poco tiempo, la cadena perpetua.
Vuelve a ser noticia ya que el sábado ha sido detenido, junto con 3 amigos, por intentar robar un coche en Madrid. Iban ataviados con tenazas, sierra y demás necesario para realizar el hecho penable. Y les doy un dato: entre los 4, sumaban 30 antecedentes. Es más, el pasado 23 de diciembre también fue detenido por realizar un robo con intimidación.
Por el hecho de matar a Sandra Palo, pasó 4 años de su vida en un centro de menores. Ahora, con 21 años, sigue delinquiendo sin que el cumplir una pena le haya hecho mella.
¿Qué sensación de “justicia” nos dejan casos como este? Me parece despreciable el trato que la familia de Sandra Pablo, Mari Luz Cortes y Marta del Castillo, están recibiendo por parte de los políticos españoles dejando en un sótano las 1.700.000 firmas que lograron para que la cadena perpetua se instaure en nuestro código penal. Solo Esperanza Aguirre se ha mojado y también lo pide.
Y yo también quiero que, para casos como este, estos asesinos despreciables se queden de por vida entre rejas. ¿Qué futuro le espera al Rafita? ¿Alguien cree que si sigue en la calle va a dejar de delinquir? Este impresentable, en cualquier momento, puede volver a cometer un acto impune y, será entonces, cuando pongamos la tirita encima de la herida.
El ejecutivo socialista siempre ha dicho que no va a “legislar en caliente”, pero creo que esto nunca podrá dejar de ser un tema candente. Las familias sufren, han perdido al ser más querido como es una hija y sus asesinos, como el caso del Rafita, ya está en la calle. Les apoyo y, ojala, veamos como realidad, en poco tiempo, la cadena perpetua.
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