
No crean que después de lo que ahora les voy a contar, acabe pidiendo recepción para visitar a Francisco Pernía y darle una palmadita en la espalda después de lograr renovar a Sergio Canales.
Pernía ha sido torpe, muy torpe. La habilidad ha brillado por su ausencia en el mandatario racinguista. Ha logrado que la joya de la cantera cántabra haya renovado por 4 años con el conjunto verdiblanco después de tener detrás a equipos como el Arsenal y el Real Madrid deseando de quedarse con sus servicios. Lo que podría haber acabado siendo un buen negocio, tanto para Racing como para Canales, se ha chafado.
El Real Madrid, dispuesto a hacerse con el canterano y adelantándose en la cola al resto de equipos, ha frenado en seco las negociaciones con el padre y representante del jugador al renovar por el Racing y establecer una cláusula de 10 millones de €. En caso de que el Real Madrid hubiese accedido, hubiese sido un negocio redondo para las dos partes ya que el Racing se llevaba una buena tajada para poder fichar y tapar la deuda que arrastra y Canales sería jugador de un gran equipo permitiéndole vestir la elástica cántabra una año más para terminar de formarse.
Francisco Pernía ha tenido suerte y ha tenido enfrente a todo un señor que es Ángel Canales. Después de desatender las llamadas de éste último para haber cerrado el contrato del canterano al comenzar la temporada, pecó en el cinismo el 23 de diciembre declarando que no era prioridad su renovación. Han sido muchas las ocasiones en las que Pernía ha demostrado no tener ni pajolera idea de este juego llamado fútbol, aunque en el tema empresarial fue medianamente apto. Pero cuando tienes delante de tus narices un activo esencial para el Club como es Sergio Canales y mantienes su renovación olvidada en una carpeta sobre el montón de papeles de la mesa del despacho, eres un incompetente.
Así que sus despropósitos ante la prensa y las malas contestaciones con signos de prepotencia asegurando que lo de Canales estaba hecho, no es un punto que se pueda anotar a su favor. Ha tenido la suerte de tener frente a él a una persona que ha demostrado venerar a su hijo eligiendo la mejor opción para éste que es la de mantenerse un año más, como mínimo, en el Racing para terminar de formarse, madurar y llegar a ser un jugador capacitado, aun más, para jugar en un grande.
Me queda la duda de si con este nuevo contrato entre Racing y Canales, el Deportivo de la Coruña pierde su derecho sobre el 50 % de un futuro traspaso del canterano. Y que les quede claro que un factor que también ha tenido que ver en la renovación, es el de no tener que llevar al Racing al juzgado por esa polémica cláusula que amarraría a Canales un año más en caso de jugar 900 minutos esta temporada con la camiseta cántabra.
A Pernía se le ha aparecido la Virgen, elijan ustedes cual, haciendo que Canales no se vaya gratis del Racing. Pero no olviden que, frente a él, ha tenido a todo un señor. Ángel Canales, chapó.
Pernía ha sido torpe, muy torpe. La habilidad ha brillado por su ausencia en el mandatario racinguista. Ha logrado que la joya de la cantera cántabra haya renovado por 4 años con el conjunto verdiblanco después de tener detrás a equipos como el Arsenal y el Real Madrid deseando de quedarse con sus servicios. Lo que podría haber acabado siendo un buen negocio, tanto para Racing como para Canales, se ha chafado.
El Real Madrid, dispuesto a hacerse con el canterano y adelantándose en la cola al resto de equipos, ha frenado en seco las negociaciones con el padre y representante del jugador al renovar por el Racing y establecer una cláusula de 10 millones de €. En caso de que el Real Madrid hubiese accedido, hubiese sido un negocio redondo para las dos partes ya que el Racing se llevaba una buena tajada para poder fichar y tapar la deuda que arrastra y Canales sería jugador de un gran equipo permitiéndole vestir la elástica cántabra una año más para terminar de formarse.
Francisco Pernía ha tenido suerte y ha tenido enfrente a todo un señor que es Ángel Canales. Después de desatender las llamadas de éste último para haber cerrado el contrato del canterano al comenzar la temporada, pecó en el cinismo el 23 de diciembre declarando que no era prioridad su renovación. Han sido muchas las ocasiones en las que Pernía ha demostrado no tener ni pajolera idea de este juego llamado fútbol, aunque en el tema empresarial fue medianamente apto. Pero cuando tienes delante de tus narices un activo esencial para el Club como es Sergio Canales y mantienes su renovación olvidada en una carpeta sobre el montón de papeles de la mesa del despacho, eres un incompetente.
Así que sus despropósitos ante la prensa y las malas contestaciones con signos de prepotencia asegurando que lo de Canales estaba hecho, no es un punto que se pueda anotar a su favor. Ha tenido la suerte de tener frente a él a una persona que ha demostrado venerar a su hijo eligiendo la mejor opción para éste que es la de mantenerse un año más, como mínimo, en el Racing para terminar de formarse, madurar y llegar a ser un jugador capacitado, aun más, para jugar en un grande.
Me queda la duda de si con este nuevo contrato entre Racing y Canales, el Deportivo de la Coruña pierde su derecho sobre el 50 % de un futuro traspaso del canterano. Y que les quede claro que un factor que también ha tenido que ver en la renovación, es el de no tener que llevar al Racing al juzgado por esa polémica cláusula que amarraría a Canales un año más en caso de jugar 900 minutos esta temporada con la camiseta cántabra.
A Pernía se le ha aparecido la Virgen, elijan ustedes cual, haciendo que Canales no se vaya gratis del Racing. Pero no olviden que, frente a él, ha tenido a todo un señor. Ángel Canales, chapó.
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