Estamos en febrero del 2010 y ya hemos conocido los datos de desempleo que el Ministerio de Trabajo ofrece sobre el pasado enero. Por primera vez sobrepasamos los cuatro millones de parados, la peor cifra desde 1996, que es el último dato comparable. Y no se descartan más repuntes porque no hay confianza en que el sector trabajo se recupere.
Miren, llevamos cerca de año y medio diciendo – los que algo hemos estudiado de economía – que España no se iba a librar de la crisis, que su pauta de crecimiento era peligrosa al ser mayoritariamente dependiente de la construcción y que esto haría resentirse al empleo. Mientras que en EEUU la banca de inversión quebraba, el Gobierno se relamía de la buena salud de nuestro sistema financiero; cosa que no les niego. Pero hablaban con la venda en los ojos sin pensar en la lacra, en los datos catastróficos del desempleo que nos esperaban. Y, en medio, hubo elecciones generales y el mensajero no supo vender la señal de la crisis que se avecinaba – cosa que se tendrán que hacer mirar – aunque, en las elecciones europeas, la sociedad castigó al gobierno.
4.048.493. Esa es la cifra. Cada uno de esos parados es una historia diferente de preocupación y problemas. Y no crean que irá a menos. Eso si, me hace gracia eso de que ahora los sindicatos dicen que van a salir a la calle si se aprueba el retraso de la jubilación hasta los 67 años y no hayan mostrado ni un ápice de voluntad junto a patronal y Gobierno para aplicar medidas en ese diálogo social que mejoren las cifras de parados.
Ya está bien de mensajes, de discursos políticos sin fondo más que el enfrentamiento y el “y tú más”. Que si, que hay crisis. Que si, que se tiene que llegar a un pacto por el empleo. Que si, que estamos a la cola de Europa en cuanto a crecimiento económico. Que todo esto lo sabemos todos, es evidente y lo sufrimos. Pero esos que elegimos en nuestras votaciones, que nos ahogan con mensajes y eslóganes en campaña electoral y que ahora nos están gobernando deciden tomar decisiones sin consenso y que nos crispan a todos. Piensan que una foto con Obama, esa que nos vendieron y que no se va a producir, nos sacaría del pozo. Y será en ese momento cuando se quiten la venda. Hasta entonces, el resto no nos podemos tapar los ojos porque no hay paños calientes. Con tal de decir que “el mes de enero pasado la cifra fue peor” y que eso es un síntoma de desaceleración, ya calman su conciencia. La peste no es el desempleo, lo son ellos.
Miren, llevamos cerca de año y medio diciendo – los que algo hemos estudiado de economía – que España no se iba a librar de la crisis, que su pauta de crecimiento era peligrosa al ser mayoritariamente dependiente de la construcción y que esto haría resentirse al empleo. Mientras que en EEUU la banca de inversión quebraba, el Gobierno se relamía de la buena salud de nuestro sistema financiero; cosa que no les niego. Pero hablaban con la venda en los ojos sin pensar en la lacra, en los datos catastróficos del desempleo que nos esperaban. Y, en medio, hubo elecciones generales y el mensajero no supo vender la señal de la crisis que se avecinaba – cosa que se tendrán que hacer mirar – aunque, en las elecciones europeas, la sociedad castigó al gobierno.
4.048.493. Esa es la cifra. Cada uno de esos parados es una historia diferente de preocupación y problemas. Y no crean que irá a menos. Eso si, me hace gracia eso de que ahora los sindicatos dicen que van a salir a la calle si se aprueba el retraso de la jubilación hasta los 67 años y no hayan mostrado ni un ápice de voluntad junto a patronal y Gobierno para aplicar medidas en ese diálogo social que mejoren las cifras de parados.
Ya está bien de mensajes, de discursos políticos sin fondo más que el enfrentamiento y el “y tú más”. Que si, que hay crisis. Que si, que se tiene que llegar a un pacto por el empleo. Que si, que estamos a la cola de Europa en cuanto a crecimiento económico. Que todo esto lo sabemos todos, es evidente y lo sufrimos. Pero esos que elegimos en nuestras votaciones, que nos ahogan con mensajes y eslóganes en campaña electoral y que ahora nos están gobernando deciden tomar decisiones sin consenso y que nos crispan a todos. Piensan que una foto con Obama, esa que nos vendieron y que no se va a producir, nos sacaría del pozo. Y será en ese momento cuando se quiten la venda. Hasta entonces, el resto no nos podemos tapar los ojos porque no hay paños calientes. Con tal de decir que “el mes de enero pasado la cifra fue peor” y que eso es un síntoma de desaceleración, ya calman su conciencia. La peste no es el desempleo, lo son ellos.
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