martes, 4 de mayo de 2010

La gran evasión...

Foto: expansion.com


… que consiste en que el IBEX – 35 ha perdido en un solo día 20.000 millones de € de capitalización bursátil.

El selectivo español ha cerrado en los 9.859,10 puntos al caer un 5,41 % hoy, martes. Y van dos semanas seguidas las que comenzamos de esta manera. Los inversores huyen despavoridos del mercado español. Las sociedades pierden capitalización, es decir, su valor se derrumba. Resumiendo, cada vez nuestras empresas valen menos.

¿A qué se debe el desplome de hoy? A rumores. A noticias que no se confirman. A declaraciones que corren por los pasillos y por el mundo económico y que Zapatero no logra abatir ni con discursos contundentes debido a la habitual desconfianza que suscita.

Por un lado el rumor de que España ha hecho saber al FMI que necesita 280.000 millones de € si se consuma su paralelismo con Grecia. Es decir, si España acaba en la misma situación que el país heleno, necesitaría esa cifra para no quebrar. España no es Grecia. Lo hemos escuchado hasta la saciedad. Está claro ese concepto. Lo que nos crea la duda es si nuestro final, nuestro destino, es parecido al de los griegos. Y es que la tasa de desempleo es desmesurada y la deuda pública desborda cualquier previsión pasada. Yo confío en que nuestro país no consume en algo como Grecia, si no que el golpe será menor; siempre y cuando las medidas que la economía pide a gritos no tarden más en ponerse en marcha.

También existen rumores de que el rating de la deuda española sea modificado a la baja, como ya fue retocado la pasada semana por S&P. Este hecho también ha sido desmentido. Pero su efecto negativo ha hecho mella en el selectivo español.

Y algo de lo que los medios no se hacen mucho eco, al no ser tan determinante como el “factor Grecia”, como es que el CDS (el seguro frente al riesgo de impago de la deuda española) se haya visto incrementado. Si el lunes su puntuación era de 163, en el día de hoy es de 212. Es decir, que para cubrir una cartera de títulos de deuda de España por valor de 10 millones de €, son necesarios 212.000 €.

Todo esto, que incluye el “efecto contagio” de Grecia, hace que el número de transacciones bursátiles sea grande pero que las ventas superen ampliamente a las órdenes de compra. Eso si, y nos queda como consuelo, que los pensamientos pésimos no se pueden prolongar en un periodo de tiempo largo. Así que, mañana será un buen día para la compra de títulos y quizás, de esa manera, se reactive el mercado.

Pero no toda Europa está al igual que nosotros. Sin ir mucho más allá, Alemania pide controles para que se controlen las deudas públicas. Y se refiere a España que ha pasado de tener un superávit en 2007 del 1,9 % a un déficit en 2009 de 11,2 %. Como ha explicado hoy David Taguas, ex – jefe de la oficina económica de Moncloa, esta caída se debe en un 50 % a la caída de los ingresos por impuestos. Además, refiriéndose al compromiso de cumplir el Plan de Consolidación Fiscal, ha añadido que “no parece que vayan en la línea que se necesita que vaya”. Es decir, no se está llevado a cabo el sistema necesario para hacer decrecer este déficit que tendría que basarse en un aumento de los impuestos (para ingresas más) y una disminución de la inversión pública y del consumo (para gastar menos). Ese Plan de Consolidación Fiscal, existe. Al igual que la reforma laboral, tan necesaria como lo anterior. Como también la idea de la restructuración del Sistema Financiero con fusiones de Cajas de Ahorros y cierre de sucursales bancarias para disminuir su dimensión.

Pero todo aquello que se pone en marcha no logra unos resultados propios de medidas contundentes. Rebajar el número de altos cargos es algo muy simbólico que en las arcas públicas apenas consigue efecto. Ha dicho Zapatero, tras enterarse de los rumores del préstamo del FMI a España que “no podemos estar creyendo en las hipótesis”, pero es que no nos queda nada en qué creer. No podemos confiar en Gobierno que está acabado y sin ideas al estar vendido a los sindicatos que no le permiten tomar medidas determinantes, aunque sean dolorosas.

Las empresas han tenido que tomar decisiones por si solas y con acuerdo de los sindicatos para apretarse el cinturón y lograr pasar las turbulencias económicas como sea. Y eso, se hecha en falta en el Gobierno.