
No ha sido mala la maniobra del Gobierno de reunir en Moncloa a los representantes de las 37 empresas más importantes de España para escucharles y transmitirles todo aquello que querían percibir. Parece ser que ahora sí que Zapatero se ha dejado asesorar, ha prestado atención y va a ponerse a trabajar de forma eficiente. Indicar planes sin ponerlos en práctica es inútil, no ayuda. Y es lo que, hasta hoy, había llegado a ocurrir. Tras una semana nefasta y apoteósica, financieramente hablando – ya no se que calificativos utilizar –, Rodríguez Zapatero se va a manchar las manos de barro.
El IBEX –
Existe sobre España el temor al contagio. Han caído Grecia e Irlanda y en la lista se encuentran Portugal, Italia y España. Y a esta situación se llega por los datos macro económicos que soportamos comparados con el resto de países miembros europeos. El PIB español decrecerá sobre un 0,3 % este 2010 y para 2011 las previsiones auguran un aumento que no llegará, ni por asomo, al 1 %. Irlanda presenta tasas equivalentes a España este ejercicio mientras que Portugal crecerá más de 1 punto quedando estancado en el futuro. Incluso Irlanda pretende crecer cerca de un 2,3 % en el 2011. La deuda sobre el PIB en España marca un 53 %, muy por debajo del 127 % de Grecia. Pero sufrimos un déficit sobre el PIB de más de 11 % que lastra tanto el crecimiento, como la inversión y la confianza. ¿Qué acarrean estas referencias numéricas? Desconfianza, aumento de precio de la deuda y miedo a España.
La deuda pública si es comparada con nuestros compañeros de lista, no es superior. Pero lo que sí preocupa es la velocidad a la que crece, su trayectoria negativa y el precio que hay que imponer para que resulte atractiva para los inversores. Si a la deuda emitida se la suman unos intereses altos, es porque se cumple la regla de que a mayor rentabilidad de un título es porque arrastra mayor riesgo de impago por parte del emisor.
El sector inmobiliario está empujando al sector bancario a una dura restructuración. Las cajas de ahorros se muestran ancladas a una deuda y una morosidad causada por el mal llamado ladrillo, al cual le concedieron créditos sin control participando, incluso, en construcciones faraónicas e inservibles (es el caso de Caja Castilla la Mancha en el aeropuerto de Ciudad Real). Junto a ello, el stock de viviendas sin vender que, a pesar de bajar su precio, sigue estancada su comercialización por la desconfianza a la inversión.
España, el país en sí y su situación en particular es otra de las claves. Una tasa de paro del 20 % que no tiene síntomas de mejorar a corto plazo y sin propuestas claras para que la sangría se acorte. Con reformas laborales en la mente pero que no se ponen en funcionamiento por la presión social. Con previsiones de la OCDE pesimistas que auguran un futuro de bajo crecimiento – lo cual hará que el equilibrio del empleo se prorrogue – sin que el país salga de la crisis hasta mínimo el 2015 y con una deuda pública estimada del 70 % el próximo ejercicio. No tengo un ataque de pesimismo. Son datos reales y de fuentes oficiales. Nos va a costar salir del agujero, y mucho más reforzar los cimientos de una economía deteriorada sin unas bases claras sobre las cuales crecer de nuevo. Tampoco podemos olvidar ni a las Comunidades Autónomas ni a los Ayuntamientos que, tras las elecciones, nos van a dar más de una sorpresa.
Por último, y no menos importante, la clase política y social de España. ¿Quién está de acuerdo con la política llevaba a cabo desde el Ejecutivo? ¿Se ha demostrado coherencia y fortaleza? ¿Se ha dado un golpe sobre la mesa o se ha intentado contentar a todos? ¿Qué confianza vamos a transmitir si de lo que se dice a lo que se hace hay un abismo? ¿Qué visión de la política se está dando con una campaña electoral catalana que produce sonrojo? (recomiendo “erecciones catalanas” de Zina Montenegro). Con unos Presupuestos del Estado sacados adelante gracias a los partidos nacionalistas, a los cuales se la trae al fresco el interés común mientras que queden satisfechas sus pretensiones, y una oposición que marca su línea criticando y dejando que el propio Gobierno se queme sin dar a conocer a la ciudadanía ideas ni precisar proyectos férreos. Y ha sido Joaquín Almunia quien ha dicho que el Gobierno debía despejar cuanto antes las dudas que hay sembradas sobre su situación. Sin embargo, no hay motivos para que Europa venga a salvarnos, de momento. A pesar de los editoriales y artículos que desde Financial Times se lanzan cada semana para mermar la creencia en España.
Ahí tienen las cinco claves puntuales las cuales hay que afrontar desde ya. Si el Gobierno actual no puede formar un fortín económico y defender a capa y espada nuestro país dando una visión de certidumbre, ya sabe cuál es la solución: adiós.

1 comentarios:
el mismo cuento de siempre, promesas y promesas, y nunca cumplen, todo eso implica, dinero, tiempo y sueños rotos, espero que un dia los politicos hagan las cosas como debe ser
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