domingo, 12 de diciembre de 2010

Alarma incontrolada

Anda que no se ha “liado parda” (como diría el mito televisivo) con el pulso mantenido entre los controladores aéreos y el Gobierno de España. Poco más y me convierto en uno de los afectados de forma indirecta. Si Ryanair hubiese decidido tener los billetes entre Madrid y Santander en el vuelo de ese mismo viernes por la tarde a un precio asequible, esa noche hubiese tenido que viajar hasta el aeropuerto madrileño ha recoger del caos a mi novia. Pero decidió viajar por la mañana, y por carretera, lo cual nos salvó de la anarquía aeroportuaria.

¿Son los controladores unos criminales? ¿Actuó de forma correcta el Gobierno de España? ¿Qué pasará cuando no se prorrogue el “Estado de Alarma”? ¿Hay que depurar responsabilidades? ¿Qué juego político se ha producido con tal de desviar la atención de lo realmente importante?

Como ven, numerosas son las preguntas y discordantes las respuestas que se pueden disipar. Algo quiero dejar claro desde este momento y es que la decisión de los controladores aéreos de abandonar masívamente su puesto de trabajo por “presuntas” bajas médicas, lo dictamino desmedido y desatinado. El embotellamiento que llegaron a producir en los aeropuertos españoles y del resto del Mundo ha sido histórico hasta el punto de cerrar el espacio aéreo de nuestro país por falta de seguridad. Un nutrido número de personas se quedaron horas y horas tiradas en los aeropuertos faltos de información y con la desesperación como señal conjunta.

Dicho lo cual, el parricidio producido sobre este colectivo me contraría. Las formas en las que han llegado a producir el atasco aéreo no me parecen dignas, lo dije. Pero lo ocurrido después me avergüenza. ¿Es que el Gobierno no tiene parte de culpa en este conflicto? Les pongo en situación diciéndoles que los controladores llevan 10 meses negociando un convenio laboral con el Ministerio de Fomento por el cual se establezcan el número de horas a trabajar por éstos (al alza) y el salario a percibir (a la baja). Como no se llega a ningún acuerdo, el Gobierno aprueba un Decreto Ley (yo lo pienso, yo lo mando) por el cual se aumentan las horas a trabajar de los controladores y se merman los derechos que hasta ahora mantenían. Y lo firma justo el viernes que comienza el puente más largo del año. ¿No les parece un ejercicio de torpeza? ¿O quizás sea un desafío? No sé. Lo que tengo claro – y este fin de semana lo ha publicado La Razón – es que el Gobierno conocía los movimientos que estaba planeando el colectivo público como respuesta a la venta de AENA y a la tardanza en la negociación del convenio. Existían indicios de la réplica que se iba a llevar a cabo pero se optó por la vía del “decretazo” que nos conllevó el trágico final.

Me chirría, y mucho, que se ponga como argumento fácil el salario que perciben dichos funcionarios de AENA los cuales pueden llegar a los 300.000 € anuales. Me parece un burdo argumento, vulgar, y sin cimientos. Un contrato y un convenio firmado por las dos partes dictamina el sueldo a cobrar y el precio de las horas extras. Si el montante final se acerca a esas cantidades es por el número de horas extraordinarias que producen a razón de la falta de personal y que les hace alcanzar las horas totales anuales a trabajar semanas antes de que finalice el año. ¿Cuál es la decisión tomada por el Ministerio? Aumentar el número de horas de ocupación laboral además de no contabilizar las sindicales que todo trabajador tiene derecho; además de eliminar bajas y otras particularidades firmadas por convenio. Denme una razón convincente y no ramplona de que el sueldo de un controlador les merma de derechos o de alzar la voz frente a un abuso de poder por parte de la Administración. Asimismo, e independientemente de lo que cobran, nadie puede pedir que las indemnizaciones las hagan frente los funcionarios. Al ser dependientes de AENA, es ésta quien debe sortear las alegaciones.

La solución a la respuesta escasa de lucidez e incomprensión hacia los viajeros por parte de los controladores ha sido la de militarizar el gremio gracias al establecimiento de un “Estado de Alarma”, por primera vez en la Democracia de nuestro país, y justo los días en los que conmemoramos el aniversario de nuestra Constitución. No voy a ser quien cuestione si la medida tomada por el Gobierno y refrendada por el Congreso es atinada, pero permitan que ponga en tela de juicio su constitucionalidad. La Ley queda abierta a interpretaciones y no declara si el Estado de Alarma puede aplicarse a conflictos laborales de un colectivo dependiente de una empresa pública como es AENA. El procedimiento fue rápido y dio sus frutos, que era lo necesario en el momento. Punto.

A todo esto me surge la pregunta de dónde se escondió Zapatero, la persona sobre la cual recae la Presidencia del Gobierno aunque no se dedique a ella. Una comparecencia en el Congreso de 10 minutos en la que explicó, sin entrar en detalles de lo ocurrido, y aupando a su Ministro de Fomento hacia el pódium de la batalla ganada. ¿Y los 10 meses de paralización en las negociaciones? Eso, ¿a quién le premiamos por ello? El golpe sobre la mesa se ha dado, a la desesperada, después de no conseguir nada por las buenas. Es decir, el talante y la mesura defendida por un Zapatero que llegó a la Presidencia de España hace 2 legislaturas se fue a la mierda. Y a la basura también se fueron las premisas de los controladores con su respuesta hacia el Decreto Ley.

El sueldo de los controladores es cuantioso, el que más de Europa. Son los menos productivos. Pero también hay que decir que son los que más horas están frente a su encomienda por falta de compañeros. Colegas que están a la espera de que AENA les de un destino o que se convoquen nuevas oposiciones para desempeñar dicho cargo. Y el dato: aunque su sueldo sea voluminoso, su repercusión sobre los billetes de avión que adquiere el viajero no supera los 3 €. ¿No vale eso su seguridad cuando despegue, aterrice o mientras vuele sobre el espacio aéreo español?

Quizás acabe siendo impopular cuando estén finalizando este artículo. No pretendo defender a los controladores aéreos pero si quiero desmontar los falsos mitos que detrás de estos existen motivados por la campaña de odio llevada a cabo por el Gobierno de España. Se han producido fallos, y trascendentales, por las dos partes. Estos funcionarios de AENA son duros y no se achican. Están cavilando en la siguiente mientras que el Gobierno especula sobre cómo prolongar el Estado de Alarma. Para el resto de la sociedad, un motivo más de enfrentamiento que nos acalora justificado por la necesidad de defensa de unos o de otros. Patética gestión elevada a la enésima potencia. Les aviso, esto no ha hecho más que comenzar.

3 comentarios:

Mariano dijo...

con todo el cariño Pablo , un poco partidista para mi gusto.

Papreiro dijo...

Aunque gobernase otro partido o la situación se hubiese producido en otro colectivo, mi opinión hubiese sido la misma.
Tengo el defecto de centrar mi crítica en los fallos de la Administración, la cual debería ser efectiva en casos como estos y no dejar durante 10 meses sin cerrar un convenio sobre un colectivo que puede crear tantos problemas como éste

hoteles en gesell dijo...

que lio esto de los controladores, aunque la verdad no entiendo bien como entraron en crisis asi de repente, o tal vez habia una mentira grande que luego salio a la luz
un saludo