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| Foto. El Diario Montañés |
Y eso es lo que ocurre con la catenaria de la vía ferroviaria entre Santander – Madrid en Cantabria. Sepan ustedes que Renfe es la encargada del transporte de viajeros gracias al Alvia entre la capital de España y la norteña; mientras que el mantenimiento de la línea corresponde a otra empresa pública cuyo nombre es Adif. Pues bien, el resultado de dicho tándem público es: anarquía. Renfe no llega a ningún acuerdo con su hermana pública para que realice la limpieza del servicio – que diariamente es necesario – en una zona afectada por las inclemencias climatológicas (temperaturas extremadamente bajas, nieve y lluvia). La secuela se refleja en las paradas diarias del tren por la falta de energía o en las contrariedades de la catenaria.
Los cántabros, que estamos hasta las pelotas de dicha línea ferroviaria, nos lo hemos llegado a tomar con humor. Sobre todo en la red social Twitter donde, a través del hashtag #catenariafacts, hemos montado frases ingeniosas sobre el deficiente escenario que padecemos. Alguno de los ejemplos son:
“Manda güevos! Es mas fiable el tren de la bruja que el Santander-Reinosa”,
“Fitur conmocionado con la nueva oferta vacacional de Renfe y Gobierno de Cantabria: "viajes infinitos"”,
“RENFE permuta las letras del logo en el ALVIA: ahora es FRENE”,
“Se confirma que Carlos Sainz es el conductor del Alvia Madrid-Santander. Trata de que arrancarlo por Dios”…
He perdido la cuenta de las averías producidas en la línea cerca de Reinosa. Desconozco cuántas mas sufrirán los usuarios del ferrocarril. Aunque la solución al deterioro no pasa más allá de por la sustitución de la catenaria, la madre de los males. Pero las cuentas del Estado ya sabemos que tienen más telarañas que billetes, y el ánimo por hacer grandes obras en una Comunidad donde el Gobierno Central no es la cabeza visible – solo es socio de des-gobierno – cerca de unas elecciones, es inexistente.
Como expresa el dicho, no hay mal que por bien no venga. Por ello, ha salido Miguel Ángel Revilla a pedir, por enésima vez, el AVE a Cantabria; esa obra básica para el desarrollo de la región prometida por ZP y Blanco pero sin compromiso ni idea de ejecutarla. La inversión que conlleva la implantación de un tren de alta velocidad hasta Santander es desorbitada. Y los obstáculos a salvar en la construcción (la altitud junto a la distancia entre Santander – Reinosa) son descomunales. Quien escribe siempre se ha mostrado defensor de la obra pública para revitalizar una economía en época de crecimiento negativo, pero el momento idóneo pasó ya; y lo fue cuando se negaba la crisis que se avecinaba.
Acometer una inversión de una cifra mareante en la implantación de un AVE desde Madrid a Santander cuando el control del déficit público es el objetivo del Estado, no es viable. No es el momento apropiado ni el proyecto que Revilla defiende, el idóneo. Y endeudarnos aun más cuando hay obras a medias, no lo veo propicio. ¿Qué ocurre? Que se acercan elecciones y la promesa clave del reinado de Revilla, no se llevará a cabo ni existe intención de hacerlo. De hecho, amenazó con romper el pacto regional reculando del calentón poco después.
¿Por qué sacamos esto a colación? Fácil, la implantación del tercer carril de la A-8 está parado hasta que se ejecute la autovía Solares – Torrelavega (que no está ni licitada). Fomento suspende operaciones, no remedia las deficiencias de las infraestructuras ferroviarias y, pese a ello, seguimos reclamando y reivindicando. ¡Por pedir, que no sea! Que pongan como escusa que Bilbao va a tener AVE y Cantabria no, es un zurullo de cuidado. El País Vasco ha sabido mantenerse en esta crisis al realizar bien los planes desde el principio (obra pública sobre todo) por lo que ve necesario el tren de alta velocidad para seguir expandiéndose (tasa de paro baja, implantación de industria, fomentación en creación de empresas…). Y no olvidemos que Bilbao es una de las ciudades más importantes de España y que, además, no hay que salvar los accidentes geográficos que si existen en Cantabria.
No me muestro contrario a la llegada del AVE a Cantabria. No obstante, alucino con la verborrea política que lo reclama sin darse cuenta de que hay que hacer equilibrios sobre un alambre para pagar las deudas públicas que se padecen. Opino que existen infraestructuras a medias en la región necesarias de acabar antes de emprender nuevas intenciones. Pido sentido común en detrimento de populismo, no más. Que arreglen la famosa catenaria, y difícil lo veo por la falta de liquidez. Cuando eso se aderece – que es vital – consigamos lograr el ineludible sentido de la responsabilidad, que brilla por su ausencia en cierto sector político regional. Cuando el populismo vence a la sensatez, vale más la prudencia que la exigencia.

1 comentarios:
Problemas "normales" de todos los dias... asi funciona el mundo y la mayoria de las empresas... "improvisadamente" MAL! Muy buen articulo
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